8-Mar

Santiago Andrade

El pueblo puertorriqueño es muy receptivo a los valores y la filosofía cooperativista. Es un pueblo de arraigados valores que comulgan perfectamente con la doctrina cooperativa. Estas ideas de asociación y ayuda mutua para un fin común eran muy frecuentes en nuestra sociedad y llevan a la formación de nuestra primera cooperativa organizada: “Los Amigos del Bien Público” en 1873.

La cooperativa era liderada por Santiago Andrade, un puertorriqueño de oficio carpintero.  Se dedicaba a prestar servicios de salud y las tarifas variaban de acuerdo a la edad del socio. Contaba con profesionales tales como médico, practicante, tesorero, secretario, contador y oficinista. Este es uno de los sucesos más importantes en la historia del cooperativismo puertorriqueño. Marca el comienzo del desarrollo de una alternativa económica y social para nuestro pueblo.

José Celso Barbosa

Fue Co-fundador en el año 1894 de la Sociedad Cooperativa El Ahorro Colectivo. El objetivo principal de esta organización era educar a las clases obreras por medio del crédito, de la instrucción y la economía.

Los fines de la cooperativa era proporcionar a los socios el mayor bienestar posible, facilidades de crédito, aumentar la producción, abaratar el consumo. Barbosa favoreció la creación de establecimientos para proveer educación y servicios a los socios.

Rosendo Matienzo Cintrón

Para el año 1908, Rosendo Matienzo Cintrón expone el Primer Plan Integral Global para iniciar un Movimiento Cooperativo Puertorriqueño. Este plan propone la creación de cooperativas para mejorar la situación de la clase pobre, en especial los obreros.El 12 de julio de 1908, bajo el liderato de Matienzo Cintrón se crea la Liga Agraria, una organización compuesta mayormente de campesinos y agricultores con el objetivo principal de aunar esfuerzos para luchar por retener la tierra en manos de puertorriqueños. Los fines eran unir las fuerzas productoras del campo para luchar por una máxima productividad, conseguir crédito a bajo costo y mano de obra apta, mejorar las tierras y asegurar los mercados.

Padre Joseph A. Mac Donald

Desde su primera visita a Puerto Rico en el año 1945 el Padre Joseph A. MacDonald se convierte en un embajador de buena voluntad. A este sacerdote Canadiense le debemos la idea de que una comisión de puertorriqueños se motivara para estudiar el desenvolvimiento del cooperativismo en Nueva Escocia, Canadá, que ha sido la base del desarrollo del cooperativismo moderno en Puerto Rico. Fue asesor educativo de la Liga de Cooperativas. El padre MacDonald se destacó por su humanismo y su capacidad de diálogo. Sus mejores amigos fueron los niños y los campesinos cooperativistas. Fue inspirador de un grupo de líderes que rindió valiosos servicios al desarrollo del cooperativismo en Puerto Rico.

Ana María O’neill

Catedrática del Instituto de Cooperativismo de la UPR, Ana María O’neill se distinguió como escritora de temas de cooperativismo. Su libro más conocido fue “Cuerpo y Alma del Cooperativismo” Los primeros contactos que relacionaron a Puerto Rico con el Movimiento Cooperativo Canadiense las realizó Ana María O’neill. También hizo las gestiones para que viniera a Puerto Rico el Padre MacDonald a ofrecer las conferencias sobre cooperativismo.

Mercedes Amalia Marchand

Mercedes Amalia Marchand fue la primera directora del Programa de Educación Cooperativa del Departamento de Instrucción Pública de Puerto Rico. Dedicó su vida profesional a impartir educación a los niños y jóvenes de Puerto Rico. Promovió junto con otros líderes educativos la organización sobre ciento veinticinco cooperativas juveniles en las escuelas públicas y preparó el currículo, las lecturas, prontuarios y las unidades de estudio. Fue profesora del Instituto de Cooperativismo de la UPR.

Clara Lugo de Sendra

Promotora de la organización y desarrollo de cooperativas de consumo en Puerto Rico. Primera directora del Programa de Educación Cooperativa de la Autoridad de Tierras y del Negociado de Desarrollo Cooperativo del Departamento de Agricultura y Comercio.

Monseñor Antulio Parrilla Bonilla

Su figura de dimensiones nacionales fue producto de su acción y de su talento desinteresado. Cooperativista de siempre. Como sacerdote instaba a los feligreses en las iglesias a que organizaran cooperativas. Fue fundador de varias cooperativas de ahorro y crédito y de seguros. Pionero en la organización de cooperativas de ahorro y crédito tipo familiar. Como educador cooperativista brindó su trabajo a las cooperativas a través de la Liga de Cooperativas.

Fue director del Instituto de Cooperativismo de la UPR. Su legado al Movimiento Cooperativo ha sido inmenso. Su libro Cooperativismo Teoría y Práctica, ha servido de texto para estudiantes que se especializan en cooperativismo en la universidad. También escribió el libro Cooperativismo en Puerto Rico una Crítica y otros escritos de mucha importancia para el cooperativismo nacional e internacional.

Ramón Colón Torres 

Agrónomo, cooperativista y agricultor, cuyas aportaciones al cooperativismo puertorriqueño lo hacen acreedor de la gratitud de niños, jóvenes y adultos. La fe inquebrantable de Don Mocho en el cooperativismo le llevó a sembrar entre sus compañeros y líderes de la comunidad la semilla fértil de miles de fervientes cooperativistas que llevaron el mensaje de la ideología del cooperativismo por todos los pueblos de la Isla. En 1941, Don Mocho fue Director de la Estación Experimental Agrícola. En 1949 fue designado Secretario de Agricultura y logró que se aprobara la ley que creó la Administración de Fomento Cooperativo, convirtiéndose en el primer ejecutivo de la agencia.

De la misma forma sus facultades fueron sumamente importantes en la creación del Programa de Educación Cooperativa en el Departamento de Instrucción Pública y el establecimiento del Instituto de Cooperativismo de la Universidad de Puerto Rico. Siempre fue un cooperativista. Fue miembro de la Sociedad Agrícola Cooperativa y del Puerto Rico Tobaco Marketing fue director y presidente. Fue presidente de la Comisión para estudiar el cooperativismo en Canadá. Sus esfuerzos de lucha comenzaron a verse con la aprobación de la Ley 291, Ley General de Cooperativas de 1946 y la Ley 10 de Cooperativas de Ahorro y Crédito de 1947. Más tarde contribuye a la creación de la Liga de Cooperativas de Puerto Rico, de la cual fue Presidente de la Junta de Directores y Director Ejecutivo. La Universidad San Francisco Javier de Canadá le otorgó en 1963 un Doctorado Honoris Causa en Leyes por su contribución a la legislación cooperativista y el desarrollo del cooperativismo en Puerto Rico.